EDITORIAL

 

TODO UN CURSO DE GOBIERNO DE PILAR ARANDA Y SU EQUIPO
Editorial

           Hemos creído oportuno dedicar este segundo número de la revista "El Dardo", de modo monográfico, a la valoración de lo que ya ha sido un curso completo de gestión de nuestra universidad por parte del actual Equipo de Gobierno, tiempo suficiente para poder vislumbrar lo que serán las líneas directrices de este gobierno y de su forma de actuar.

            En primer lugar, hay que agradecer el tono amable y dialogante en el que se desarrollan en general las actuaciones de este Equipo de Gobierno. Sean cuáles sean al final los resultados, las formas son importantes.

            Entrando ya en el campo de los resultados, el balance no es tan positivo, nos encontramos con un Equipo convencido de la verdad y validez de todas sus ideas, propuestas y soluciones, con el que por lo tanto es difícil llegar a acuerdos.

            Para CCOO uno de los principales problemas que tiene nuestra universidad es la necesidad de una gestión profesionalizada. Una universidad moderna, con más de 6000 personas trabajando en su seno, que presta servicios a más de 50.000 estudiantes y con un presupuesto de más de 400 millones de euros –como tantas veces se repite, la principal empresa de la provincia-, debe ser gestionada con criterios profesionales y por profesionales. En eso estamos de acuerdo con lo manifestado por la actual Rectora en su programa electoral.

            Pero creemos que, bajo esas palabras que tan bien suenan, se esconden realidades que no corresponden.

            Profesionalización no es sustituir los cargos académicos (sin formación ni experiencia en la materia en la mayor parte de los casos) por puestos de libre designación cubiertos por personas que también carecen de formación y experiencia específica.

            Profesionalización no es poner al frente de los servicios o unidades a personas del entorno de quien decide, en cuyos méritos y capacidad confía quien las nombra, sin ninguna comprobación objetiva de esas supuestas cualidades.

            Profesionalización no es externalizar primero para “internalizar” después, pretendiendo convertir en personal propio (de una administración) a quienes nunca han superado un proceso selectivo público.

            Esta universidad no podrá dar el salto adelante que es necesario en este momento, tanto en docencia como en investigación, sin tomarse en serio la necesidad de que la gestión y los servicios estén, en todos sus niveles, en manos de personas verdaderamente profesionales, seleccionadas de modo objetivo.

            Pasemos ahora al ámbito financiero. Sabemos que el trabajo del actual Equipo está en gran medida condicionado por la herencia recibida, unos ingresos hinchados que han provocado, una vez desinflada la burbuja, una gran restricción en los gastos ya programados.

            En particular, el cambio en el compromiso interno de incorporación de los remanentes del ejercicio anterior, sometiéndolos a un severo control,  ha dado lugar a un gran  malestar en quienes gestionan, pues ha castigado injustamente a quienes habían hecho una gestión de los recursos contenida, ahorrativa y previsora de gastos a realizar en años futuros. Este cambio en el compromiso interno de incorporar  los remanentes ha acabado con todo esto y está provocando que, cuando se acerca el final de este año contable, los centros de gasto estén agotando hasta el último céntimo de su presupuesto, sabiendo que su ahorro de hoy no revertiría en su bienestar futuro. Entendiendo el problema de origen, no creemos que la solución dada haya sido la mejor.

            Es igualmente necesario modificar o, cuando menos, explicar el porqué de las decisiones de gasto del Equipo. No siempre se entienden, puesto que no hay dinero para cosas que muchos y muchas consideramos fundamentales, mientras que en otros temas da la impresión de que el dinero sobra.

            En lo que se refiere a la transparencia, a pesar de que recientemente la UGR ha aparecido entre las más transparentes en el ranking publicado por la Fundación Compromiso y Transparencia (antes Fundación Compromiso Empresarial), seguimos: sin saber cuántos profesores o pases hay en cada departamento o servicio, sin conocer la carga docente que soportan o disfrutan los distintos departamentos, sin que todos los contratos de la UGR se hagan públicos -como exige la Ley de Transparencia-, limitándonos a enlazar con el perfil del contratante en el que no están los contratos menores o los celebrados sin publicidad. No sabemos si todo esto supone o no cumplir la gran promesa de la entonces candidata -que llegó a decir “no sólo transparencia, sino desnudo integral”- pero nos preguntamos si la UGR -¡una de las más transparentes!- está así, cómo estarán las demás universidades.

            Queda por último referirnos a la posición del Equipo de Gobierno en relación al papel que a los sindicatos corresponde en la determinación de las condiciones en que trabaja en la UGR, tanto el Profesorado y el Personal Investigador como el Personal de Administración y Servicios.

            Hay que partir de que a ningún equipo de gobierno le ha gustado nunca la obligación legal que tienen de negociar sus actuaciones con la representación sindical. Los más listos (y los que al final obtienen mejores resultados) son los que consiguen, tras un cierto aprendizaje, no sólo negociar sino, incluso, acordar con los sindicatos. Pero costarles, les cuesta y este Equipo no podía ser una excepción, pese a las muchas profesiones de fe que se hicieran durante la campaña sobre el papel fundamental que deben jugar los sindicatos. ¿O era sólo cosas de la campaña electoral?

            En definitiva, llevamos más de un año esperando que la Rectora cumpla su promesa electoral de constituir la Mesa de Negociación de la Universidad de Granada. Le han dado vueltas y más vueltas, pero no acaban de encontrar la solución. Quizás sea porque, al igual que le ocurría al anterior Equipo, a éste tampoco acaba de convencerle que el personal de la UGR haya colocado a CCOO como el sindicato mayoritario en esta universidad. Quizás querrían que se hubiese votado distinto para así tener una Mesa de Negociación con otra composición, más acorde con sus gustos...

            El análisis de las políticas concretas que se están llevando a cabo en los distintos sectores de personal lo dejamos para los artículos específicos que se recogen en este mismo número de la revista "El Dardo".

            Tras esto, quedarán aún muchos temas que analizar si queremos tener una visión completa de la labor hasta ahora desarrollada por la Rectora y su Equipo, por eso en próximos números iremos haciendo análisis pormenorizados de distintos aspectos: igualdad, acción social, deporte, seguridad en el trabajo, transparencia, precariedad en la UGR, el papel que juega la docencia en la Universidad de Granada, la política en materia de investigación, y la situación específica en los campus de Ceuta y Melilla.

            En conclusión, podemos decir que aunque los resultados hasta ahora no han sido excesivamente buenos, mantenemos la esperanza de que se haya debido más a la inexperiencia propia de un Equipo que empieza, que a una voluntad decidida de gobernar de esta manera.

            Esperamos que los próximos años de gobierno de este Equipo nos deparen unas formas más participativas en la adopción de decisiones y un mayor reconocimiento del papel de los sindicatos, no sólo como representantes legítimos del personal, sino como buenos conocedores tanto de los problemas y necesidades de la Universidad de Granada como de las aspiraciones de sus trabajadoras y trabajadores y, en consecuencia, propulsores de soluciones que permitan mejorar la calidad de la UGR al tiempo que dan satisfacción a su personal.

 

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