UN AÑO DE POLÍTICA PARA EL PROFESORADO Y EL PERSONAL INVESTIGADOR

 

UN AÑO DE POLÍTICA PARA EL PROFESORADO Y EL PERSONAL

INVESTIGADOR

CCOO PDI Laboral y Funcionario

             El curso 2015-2016 ha sido el primero que se ha desarrollado en su totalidad bajo el mandato de la Rectora Pilar Aranda y de su Equipo de Gobierno. Nos corresponde aquí hacer una valoración de este primer año en lo que a Personal Docente e Investigador se refiere, de las líneas que se han marcado, los objetivos que se van cubriendo y las cuestiones que se quedan en la cuneta.

 

              En Personal Docente este equipo ha tenido la gran suerte de iniciar su gestión con una relajación de las limitaciones impuestas tanto a la promoción del profesorado como a la contratación de profesorado joven, lo que ha permitido convocar muchas más cátedras y titularidades que en años anteriores, así como plazas de profesorado ayudante doctor y asociado.

 

           Éste podría haber sido el escenario perfecto para mejorar las condiciones en que se desarrollan la labor docente e investigadora en nuestra universidad, funciones centrales de esta institución.

 

                  Y lo pareció en un principio, pareció que con este Equipo se iniciaba una nueva etapa en PDI, con un verdadero espíritu negociador. Así, en la primera reunión, en la que se negociaban los criterios para dotar las cátedras, vimos cómo el Equipo estuvo de acuerdo en modificar su propuesta de criterios, eliminando la limitación de una cátedra por área. Salimos con la agradable sensación de estar iniciando una nueva etapa.

 

            Pero no era así, desde entonces en ninguna reunión negociadora en temas de Personal Docente e Investigador (y han sido muchas) los miembros del Equipo de Gobierno han aceptado una sola modificación de calado a sus propuestas. Sus ideas son siempre las mejores, nada puede ser cambiado, a los sindicatos nos oyen, pero no nos escuchan, o por lo menos sólo escuchan a quienes les dan la razón.

 

                Esto ha dado lugar a soluciones que podrían calificarse de absurdas o descabelladas, como priorizar en la promoción a personas que acaban de solicitarla frente a quienes llevan años esperando (criterios de dotación de titularidades); colocar en peor situación a quienes han obtenido un contrato Ramón y Cajal que a otro personal investigador que no ha sido capaz de obtenerlo (plazas de profesorado ayudante doctor por necesidades de investigación); dotar de más plazas de profesorado a las áreas con menor carga docente (dotación de plazas de profesorado ayudante doctor por necesidades docentes); etc.

 

           Un último ejemplo de estas ideas del Equipo que nadie consigue cambiar está en la regulación de los traslados entre campus que acaba de aprobar el Consejo de Gobierno. Según esta regulación las personas que dan clase en Ceuta o en Melilla no sirven en principio para dar clase en Granada, sino que quien quiera trasladarse desde el campus de Ceuta o de Melilla al de Granada deberá demostrar que “vale”.

 

              ¿Cómo? Teniendo un sexenio vivo.

 

          Aparte de la minusvaloración que esto supone para el profesorado de Ceuta y Melilla por parte de su propia universidad, resulta curiosa esta forma de medir la calidad docente (¡tener un sexenio vivo!) cuando, además, todo el mundo sabe (salvo quienes no lo quieran ver) que los “grandes” investigadores no son siempre los profesores mejor valorados por el alumnado. (De paso, podemos preguntarnos para qué sirven los cuestionarios de evaluación del profesorado por sus alumnos y alumnas si se ignoran absolutamente cuando de medir la “calidad” docente se trata). 

 

        Esto conecta con uno de los grandes males de este Equipo -fiel continuador en ello de la política seguida hasta ahora-, una concepción que se pretende elitista del profesorado: los “mejores”, los únicos que importan, los que son destinatarios del dinero y las atenciones del Equipo son los “grandes” investigadores. Una concepción que se pretende de excelencia, pero que en realidad es puramente productivista y reflejo de las tesis más neo-liberales de cuantas se refieren a la universidad.

 

        Se mantiene así a machamartillo la diferenciación entre una parte del personal que goza de todos los favores de quienes gestionan, mientras que otros reciben palos y más palos.

 

         Pero la política de este Equipo está en realidad suponiendo un paso más en este camino. Ahora ya no sólo se privilegia a una mitad de la plantilla frente a la otra mitad, sino que las políticas de apoyo a la investigación sólo se dirigen a un grupo muy escogido de grandes investigadores, olvidando al resto. Nos dijeron que ésta sería una primera etapa, dirigida a recaudar fondos y que más tarde, en una segunda etapa, se ocuparán de la investigación “de a pie”. A la comunidad universitaria le gustaría saber qué resultado ha hado hasta ahora esta política de investigación, qué fondos adicionales se han conseguido.

 

       Llegamos por fin a uno de los temas estrella de este año, la modificación del calendario académico. El Equipo de Gobierno considera necesario realizar un cambio en profundidad. Se ha consultado al PAS, al alumnado, a la dirección de los departamentos y de los centros, pero nadie ha pensado en consultar a la representación del profesorado.

 

          Porque se olvida una vez más que el cambio del calendario académico supone  una alteración de las condiciones de trabajo del profesorado. ¿O es que acaso no importa que nuestro tiempo sin obligaciones docentes (clases, exámenes) quede reducido al que coincide con nuestras vacaciones? Quienes tienen todo el curso sumergidos en obligaciones docentes se quedarán sin el poco tiempo que hasta ahora podían dedicar exclusivamente a la investigación. ¿Y qué harán quienes el día 20 de julio tengan un examen con 100 alumnos?, ¿cómo podrán corregir, revisar, rellenar las actas antes del 31 de julio?

 

        En definitiva, este cambio de calendario académico –que en sí mismo no tiene por qué ser malo- olvida tener en cuenta las condiciones en que el profesorado desarrolla sus tareas, y supone de hecho un empeoramiento, en particular de quienes más clases y más alumnos y alumnas tienen. Supone también ignorar que la calidad docente (si es que a alguien le importa) depende de las condiciones laborales en que el profesorado da las clases, y no se consigue haciendo recaer cada vez más trabajo sobre un profesorado que ya está sobrecargado.

 

     Otros factores también inciden innecesariamente en la sobrecarga del Personal Docente e Investigador: el continuo cambio de aplicaciones informáticas y otros soportes, con el trabajo extra de re-aprendizaje que exigen; o la imputación al PDI de trabajo burocrático que en otras universidades se realiza por los servicios de apoyo a la docencia o la investigación; o, más sorpresivamente aún, la imputación al PDI de tareas como la búsqueda de transporte y alojamiento para los miembros de los tribunales de tesis (Resolución de Gerencia de 12 de octubre de 2016).

 

        En definitiva, ya se tenga un perfil más docente (porque se tienen muchas clases y muchos alumnos y alumnas) o un perfil más investigador (porque se dirigen muchos proyectos), el PDI tiene siempre una carga de trabajo extra debido a una excesiva burocracia y a una mala gestión de la misma, cuando es ajena.

 

          Aunque serían muchas más las cuestiones a tratar referidas al Personal Docente e Investigador (algunas serán objeto de futuros artículos monográficos), no podemos dejar en el tintero el problema creciente relativo a la selección de quienes van a incorporarse a la plantilla de la UGR. Las comisiones de contratación del profesorado son un verdadero caos. Suponen un ingente trabajo para quienes las conforman: pilas y pilas de papeles que hay que ordenar, valorar, sumar, restar y multiplicar… Todo ello sin ninguna compensación que descargue de otros trabajos. La “jornada flexible” del profesorado sigue siendo la excusa para ampliar y ampliar su carga de trabajo.

 

        Pero, además, este sistema no está funcionando. Nadie puede afirmar que se esté seleccionando a los mejores candidatos y candidatas, las reclamaciones no cesan de crecer, sin que el Equipo ponga los medios necesarios para acabar de verdad con las irregularidades que se cometen: candidatos y candidatas que no reúnen los requisitos para concursar, pero que son evaluados e, incluso, consiguen la plaza; comisiones de reclamación que se reúnen un año después de presentado el recurso (aunque las presida el Director del Secretariado de Personal Docente e Investigador por delegación de la Vicerrectora de Personal Docente e Investigador), y muchas más.

 

        Por todo ello, CCOO presentó hace ya un año a la Vicerrectora de PDI una batería de propuestas sencillas a adoptar inmediatamente, propuestas que habrían podido suponer una clara mejora. Pero doce meses después nos encontramos con que los procesos de selección siguen desarrollándose como antes y que el número de recursos no para de crecer, a la par que el malestar de las personas que concursan. 

 

         También surgen reclamaciones y dudas cuando la selección de nuevo personal se lleva a cabo bajo la responsabilidad del Vicerrectorado de Investigación. Los criterios son poco claros, admitiendo interpretaciones una vez que se conocen los candidatos y candidatas y sus méritos, lo que provoca una sospecha de parcialidad que corre entre la plantilla, se extiende a otras decisiones enmarcadas en el Plan Propio de Investigación, creando un amplio malestar.

 

          En conclusión, creemos que la política que este Equipo de Gobierno está desarrollando no está cubriendo las expectativas de transparencia, objetividad y apoyo al Personal Docente e Investigador en todas las facetas de su trabajo.

 

          Por suerte, sólo estamos al principio del mandato y esperamos que sea posible en los próximos años una política más cercana a los problemas de la totalidad de la plantilla docente e investigadora, que ofrezca soluciones, a la vez que se preocupa por mejorar de verdad la docencia y la investigación de todos y todas, y no sólo el puesto de la UGR en los rankings.

 

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